Notas Periodísticas de Marzo

Magistrada Presidente Dra. Yasmín Esquivel Mossa asiste a la Inaguración del Programa para la debida implementación de Nuevo Régimen de Responsabilidad Administrativa y Penal

Ciudad de México a, 21 de marzo del 2018

 

Magistrada Presidente Dra. Yasmín Esquivel Mossa asiste a la Inaguración del Programa para la debida implementación de Nuevo Régimen de Responsabilidad Administrativa y Penal, Primera Conferencia "El nuevo paradigma de las responsabilidades administrativas en la Ciudad de México"

 

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Conferencia Magistral sobre la “Resistencia Cultural en la Equidad de Género” por presidente de la “Fundación Miguel Alemán”, Alejandro Carrillo Castro

Ciudad de México a, 20 de marzo de 2018

 

El presidente de la “Fundación Miguel Alemán”, Alejandro Carrillo Castro, dictó una conferencia magistral sobre la “Resistencia Cultural en la Equidad de Género”.

*Exhorta a trabajar  para desterrar la violencia contra la mujer

En el marco de los diferentes trabajos de la celebración del “Día Internacional de la Mujer”, organizados en el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México,  el director de la Fundación “Miguel Alemán”, doctor Alejandro Carrillo Castro, dictó la conferencia magistral “La Resistencia Cultural en la Equidad de Género”.

Ante la magistrada presidente del Tribunal de Justicia Administrativa de la CDMX,  doctora Yasmín Esquivel Mossa, magistrados, empleados administrativos y jurisdiccionales de este Órgano Deliberativo, el especialista demandó a todos los actores sociales a abatir y luchar por desterrar la terrible violencia, de cualquier tipo, en contra las mujeres y desterrar este flagelo, que tanto daña el tejido social en el país.

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En el auditorio “Benito Juárez” del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México, Carrillo Castro  subrayó que la inequidad de género no es un “mandato divino”. Se trata, afirmó,  de una creación cultural elaborada y avalada a lo largo de muchos  años.

En este contexto, el director de la Fundación Miguel Alemán, dijo que es prioritario que tanto hombres como mujeres trabajen, en forma conjunta y coordinada, para lograr una igualdad de género e impedir que se sigan violentando o lesionando los derechos plenos las mujeres.

En su detallada exposición, Carrillo Castro hizo un recorrido histórico cultural y económico de las diferentes culturas y como éstas han tratado el tema de  las mujeres, y precisó que en algunas culturas, como la griega, la iniquidad de género ya era muy marcada y, debido a la división de tareas entre hombres y mujeres, ésta se encarga de los hijos.

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En su recuento histórico y cultural, Carrillo Castro precisó que a los largo de los años se buscó la manera legal para que las mujeres perdieran sus derechos.

Asimismo, consideró que en la actualidad se ha avanzado de manera importante, pero aún se requiere de trabajo para combatir el acoso sexual, apoyar la denuncia femenina ante autoridades, exigir castigo al femenicidio y promover oportunidades para las mujeres, especialmente en la política.

Indicó que para lograr la verdadera equidad, es preciso trabajar de manera conjunta hombres y mujeres, mediante la búsqueda de la igualdad de derechos donde las mujeres y los hombres sean iguales, como la mandata la Constitución.

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Para concluir, puso un ejemplo: En México,  la mujer recibe un salario 34 por ciento inferior al hombre, pese a realizar las mismas tareas, por lo que persiste la discriminación laboral y económica hacia las mujeres.

Recibe la magistrada presidente del Tribunal de Justicia Administrativa de la CDMX, doctora Yasmín Esquivel Mossa, la “Medalla Mujeres por la Igualdad”, que otorga la Asociación Mexicana de Juzgadoras

Ciudad de México a, 14 de marzo del 2018

 

Fue distinguida por su constante lucha en la lucha de los derechos de las mujeres.

La magistrada presidente del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México, doctora Yasmín Esquivel Mossa, recibió la medalla “Mujeres por la Igualdad”, que otorga la Asociación Mexicana de Juzgadoras A.C., a quienes se han distinguido en su lucha constante por la conquista de los plenos derechos de las mujeres.

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La magistrada Esquivel Mossa es la segunda mujer que recibe tan valiosa y honrosa medalla, la primera fue doña Amalia Gómez de Aguilar –abuela del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, licenciado Luis María Aguilar Morales-, lo que hace todavía más meritoria la presea.

De esta manera la Asociación reconoció los diversos trabajos realizados por la impartidora de justicia siempre a favor de las mujeres, cuando presidió el Pacto para Introducir la Perspectiva de Género en los Órganos de Impartición de Justicia de la Ciudad de México.

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En el Salón Ejecutivo de la Sede Alterna de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Asociación Mexicana de Juzgadoras dio a conocer que sus agremiadas votaron por mayoría y aclamación para que se entregará la “Medalla por la Igualdad” a la impartidora de justicia Esquivel Mossa.

En la ceremonia de premiación estuvieron: El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ministro Luis María Aguilar Morales, y los ministros Alberto Pérez Dayan y Jorge Mario Pardo Rebolledo, la magistrada Lilia Mónica López Benítez y las también magistrada Laura Xóchitl Hernández Vargas y la jueza Eugenia Álvarez Rodríguez, quienes son Vocales de la Asociación Mexicana de Juzgadoras.

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En su discurso la magistrada presidente del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México resaltó los siguientes conceptos:

Debemos reiterar que, más allá de visioes misóginas, arcaicas e inquisitivas, la inclusión es un gran adeudo que tenemos, no sólo para con las mujeres, sino con varios sectores de las sociedades a quienes se les desprecia por tener discapacidades, rasgos distintivos, color de piel, forma de vestir, expresarse, pertenecer a una raza o etnia en particular.

Las sociedades que discriminan a otros seres humanos como parte de su dinámica mayoritaria, están condenadas a dos caminos: a desaparecer y formar parte ominosa de la historia, o a enriquecerse y empoderarse.

Es terrible, pero más aún lo es que estas prácticas se normalicen y sean consideradas como “algo común”; algo parte de la cotidianeidad. Nada de ordinario puede haber en la violencia. Nada bueno puede salir de algo que desconoce nuestra humanidad y las reduce a objetos de sumisión y sometimiento. Es insano, enfermo, ajeno a la humanidad; pese a ello, esto ocurre y, desgraciadamente, pareciera no tener fin.

Este mes, en el que el mundo reconoce el rezago y la deuda que tenemos como humanidad para con la otra mitad de sus integrantes —las mujeres—, vale la pena observar las condiciones en las que nuestro querido México se encuentra.

De conformidad con la Encuesta Intercensal 2015, en México hay 61.4 millones de mujeres y representan más de la mitad de la población nacional (51.4%).

Ahora vamos a datos preocupantes. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, nos revela que de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que residen en el país, se estima que 30.7 millones de ellas —el 66.1%— han padecido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación en los espacios escolar, laboral, comunitario, familiar o en su relación de pareja.

En el ámbito laboral, el 26.6% de las mujeres que trabajan o trabajaron alguna vez, ha experimentado algún tipo de acto violento, principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo. Según este estudio, la discriminación, las agresiones sexuales y de tipo emocional como humillaciones, degradación e intimidación son los tipos de violencia más frecuentes en el trabajo.

Como nos muestran estas cifras, podemos precisar que las condiciones de equidad a la que hemos aspirado aún no se han logrado materializar. Las circunstancias de violencia hacia la mujer no cesan, por el contrario, parecieran incrementar y arreciar, auspiciadas por el miedo y el temor a no ser escuchadas, atendidas o respaldadas o —peor aún— a ser re-victimizadas.

Y no es para menos: la experiencia muestra que la violencia hacia la mujer, cualquier tipo de violencia, sobre todo la sexual es propiciada —precisamente— por un empoderamiento desmedido de quienes lo realizan. Así niñas, jóvenes, adultas y hasta mujeres de la tercera edad, son víctimas de personas abusivas que, ocultos tras el manto de impunidad que les brindan sus posiciones de poder y sus complicidades, realizan, permiten, toleran, ocultan, solapan y hasta aplauden, actos como el acoso, las lesiones, el hostigamiento, el abuso y hasta la violación.

No hay nada más atroz que el atentar contra otro ser humano, pero no hay nada más deleznable que hacerlo escudado en posiciones de poder —y más aquellas que brinda la función pública— pues ello implica la necesaria y cobarde complicidad de otros que, aún y conociendo de su actuar, permiten, toleran y solapan estas funestas acciones; pues con ello, convalidan convertir a las mujeres en una cosa, y no sólo permiten que se mantengan estas terribles prácticas sino que, con su omisión, parecieran celebrar todo aquello que —en público— dicen combatir y despreciar.

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Palabras de la Dra. Yasmín Esquivel Mossa, Magistrada Presidente del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México y de la Asociación de Magistrados de Tribunales de Justicia Administrativa de los Estados Unidos Mexicanos, en el marco de la recepción de la medalla “Mujeres por la Igualdad 2018” que otorga la Asociación Mexicana de Juzgadoras A.C.

 
 

 

 

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